Contaban los trovadores
que cada mañana al alba
un jinete recorría
los caminos de su patria.
Al cuello llevaba un pañuelo
fue un regalo de una dama
y cada día la sentía...
la llevaba muy dentro del alma.
.jpg)
.jpg)
Está cercana el alba, tienen que partir, el aire es frío y húmedo pero jinete y caballo están acostumbrados a la intemperie y a la vida en soledad que se han impuesto.
Sólo una mirada a lo que dejan, es un trozo de tierra más, un campamento arropados por la luna. Se ve en el horizonte una cadena de montañas y el jinete se acerca a su protección para seguir camino sin hacer camino, para seguir la vida viviendo con un pensamiento, con un sentimiento en su alma, con una mujer que apareció en su vida y un día se fue para no volver.
Y él se marchó, dejó todo y se marchó a las soledades de los caminos, a soñar mirando a las nubes a vivir como una parte más de esa naturaleza, como ese árbol que en primavera despierta, y él se marchó a cantarle a la luna y las estrellas, a cantarle al mirlo, al ruiseñor y la alondra, a cantarle a los ríos que bajando de las montañas le daban aguas cristalinas que amaba, amaba a la inmensidad del mundo, amaba a ella.
...
...
Y amando se hicieron viejos los caminos, y cuentan los trovadores que un día se fueron jinete y caballo, se fueron para no volver.
Y cuentan los trovadores, y no paran de contar, que en ese cielo estrellado que a él tanto le cuidó, nacieron dos luceros, unidos en la inmensidad.
![]() |
Saudades |

Qué bonito!!!Ya de por sí me encantan las historias de trovadores, jinetes y guerreros, y, esta está muy lograda.El concepto de dama como inmensidad es precioso.
ResponderEliminarun abrazo.
Gracias Irene, a mi también me gustan estas historias, como me gustan las leyendas, por eso, a veces, dejo la pluma correr por esos mundos de sentimientos.
ResponderEliminarAbrazos,
Que belleza...
ResponderEliminarEs como viajar en el tiempo y vivir esos amores intensos que solían ser.
PD: Ando maluca, pero te leo, lo único que no debo escribir mucho.
Abracitos
Alborada, voy volando con el maletín para curarte los males del cuerpo y del alma si los hubiera.
ResponderEliminar!Vamos, vamos... faltaría más, COÑO!!!
Quiero que se cure pronto ese pedazo de cielo.
Abrazos mil
Un cuento muy bello de amor, porque el amor es la inyección y fuente de vida, el elixir que alimenta el alma, ese oxígeno y energía que nos impulsa a seguir, incluso, en los malos momentos, esa protección que nos acuna y nos arropa.
ResponderEliminarPrecioso este cuenta "Jinete del Alba".
Un beso.
Perdón, por mi error, que se me escapó la "a" de cuenta, que quise decir: "cuento", precioso este cuento.
ResponderEliminarY mi aplauso, que se me olvidaba.
¡¡¡¡PLASF PLASF PLASF!!!!!!
Gracias María, sí es un cuento, pero a veces los cuentos son sueños y los sueños son deseos.
ResponderEliminarY el amor siempre tiene que estar "incordiando" en medio, siendo el centro de todo.
Si es que algunos no tienen arreglo, Coña.