![]() |
¡Viajeros al tren.....!!!!
Decía el revisor a los últimos niños cargados con su mochila. Poco a poco el tren abandonó la estación y la ciudad y tomó un rumbo desconocido, no necesitaba vías, volaba por encima de las ciudades y los campos.
Los niños estaban felices, muy felices, les esperaba la mayor aventura de su corta vida montados en el tren que los llevaría al País de la Ilusión, país habitado por los niños que nunca serían mayores, era el pueblo de la eterna niñez, el pueblo de las risas y los juegos, allí todos esperaban expectantes a los nuevos compañeros de juegos y aventuras y tenían preparada una gran fiesta.
Por fin llegó volando por los cielos el tren, fueron recibidos con cohetes, risas, golosinas y mucha ILUSIÓN.
La fiesta duró lo que dura la eternidad de la eterna niñez, los juegos no acababan nunca, las risas no terminaban, los juguetes se reinventaban y el sol nunca se apagaba.
Y siempre fueron niños, y nunca supieron que existía el hambre, que existían guerras, que después de la vida venía ...
![]() Saudades |

Espera, espera...
ResponderEliminarYa estoy vestida, tomo la mochila de los sueños y me monto en ese tren...
Quiero que mi mirada tenga el brillo de la ilusión y que la fantasía sea tan hermosa que olvide que he crecido.
Besos
Alborada, la poesía que tú llevas dentro es eterna, por eso te dejamos un hueco en el tren.
ResponderEliminarA mi me encanta tu tren y también quiero subir, con las fotos, los cafés y mi mochila ah! y un maletin de madera que tengo lleno de secretos!!!!!
ResponderEliminarLidia, me queda un billete para tí.
ResponderEliminarMuchas gracias, el tren te espera
¿Tienes un huequito para mí en ese tren o he llegado ya demasiado tarde? si es así, me subo a tu tren con una mochila vacía para no ir cargada con objeto inútiles que me molesten, prefiero ir llenándola con las maravillosas cosas que me vaya encontrando.
ResponderEliminarUn beso.
María, para los que saben soñar el tren siempre les espera y ya verás como tu mochila vuelve llena de Ilusión y de Amor.
ResponderEliminarUn beso del revisor.