Quiero hacer de este rincón un puerto al abrigo de las tempestades que nos rodean, para los sentimientos que nacen del alma, para el humor a veces tan necesario y para todo lo que a nuestro alrededor de una o de otra forma nos afecta. Quiero aclarar que las fotos que ilustran los artículos en su mayoria no son mías, si algún autor así me lo indica, las retiro. Saudades
lunes, 9 de marzo de 2015
lunes, 2 de marzo de 2015
EL TREN DE VILLAGARCIA
lunes, 23 de febrero de 2015
LA GESTACIÓN DE UN MANIFIESTO PICTÓRICO
lunes, 16 de febrero de 2015
HABLANDO DE UN GENIO: GOYA
lunes, 9 de febrero de 2015
GERALD BRENAN
lunes, 2 de febrero de 2015
SE MARCHÓ ALLI DONDE HABITAN LAS ESTRELLAS
lunes, 26 de enero de 2015
SE ME ABRE UN OJO
martes, 20 de enero de 2015
ENTRE ALGODONES
![]() |
Muneyba Yerena Pérez
Estaba
yo jugando entre los algodones de las nubecillas cuando de repente, y sin que
viniera a cuento, y sin que nadie la esperara en la estación término, y sin que
estuviera con las entretelas limpias y relucientes, y sin que hubiera perfumado
los barrios bajos, y sin que mediara milagro divino, y sin que pensara yo
que ocurrían estas cosas que sólo ocurren un día sí y otro vaya usted a
saber... Y que te puede tocar la buena una entre millones, no te digo...
¡Pues
me tocó... ¡
Me
la llevé a casa entre algodones, la senté, miré a ver si sabía hacer
algo, sabía, desnudé su cuerpo de los ropajes superfluos, derramaba
belleza por todos sus poros, le miré el blanco de los ojos, correcto, le miré
su sonrisa traviesa, me gustó, le pegué un beso apasionado, la vi volar poco a
poco al décimo cielo, que sé de buena tinta que existe (la de calamar no te jode)…
Y
así pasan las horas… y yo, viajando en una nube… y ella,
columpiándose en el mundo de los deseos...
Así
es la vida… un frenesí.
…
He
dicho…
|
miércoles, 14 de enero de 2015
UNA MIRADA
Veo la tristeza reflejada,
siento deseos de darte mi mano y regalarte mi sonrisa, regalarte mis pasos para
guiarte, veo un mundo que a veces no regala pero nos quita, veo que algo se
marchó de ti y te dejó un vacío, veo la tarde sin cantos de ave ni brisa que te
acaricie, veo tantas cosas que te faltan que quisiera llenarte aunque no está
en mi mano.
Veo a la vida girar cual
torbellino mientras estática no esperas nada, veo el río y el mar que siguen,
intento levantarte y no vienes, te quedas anclada en tus pensamientos, te
regalo una mirada risueña y la esquivas, me convierto en el payaso de risas por
fuera mientras en mis adentros sufro al verte, acaricio tu cara y levantas tu
mirada y te sale una tenue sonrisa, te doy la mano que aceptas y te llevo un paso
tras otro por el camino, y veo que por un momento olvidas, que quieres volver a
empezar, y te enseño el atardecer con el sol que te dice adiós y te digo que
hay vida más allá del pasado, que tienes presente y futuro y que no te
encierres en los recuerdos y te dejo sola en tu camino, y sigues caminando, te
vuelves y me mandas un beso de despedida.
Cae la tarde y tú sigues,
sigues tu camino, saliste del lado oscuro.
Saudades
- 2015
|
jueves, 8 de enero de 2015
COSAS DE UN GENIO: VELAZQUEZ
En su segundo viaje a Italia, Velázquez es un hombre maduro que
acaba de cumplir los 50 años; goza de un puesto importante en la corte y su
misión, por encargo expreso del monarca, va a ser la adquisición de obras de arte
para la colección real y la contratación de decoradores al fresco.
Voy a referirme a una de las obras que más me han impresionado, he tenido la suerte de admirarla en dos ocasiones. En Roma permanece todo el año 1650 y su condición de pintor del rey de España le abre las puertas del Vaticano, donde se le ofrece ocasión de retratar al pontífice Inocencio X, en el portentoso retrato que hoy guarda la colección Doria-Pamphili. Velázquez, que llevaba varios meses sin tomar los pinceles, quiso antes de enfrentarse al pontífice, y tal como relata Palomino: "prevenirse antes de pintar una cabeza del natural". Su criado-esclavo, Juan de Pareja, que le acompañaba en el viaje, le suministró el modelo y el soberbio retrato pintado en aquella ocasión es, sin duda, una de las obras capitales del pintor. El personaje, mulato, pintor también, posa ante su maestro y dueño, con una fuerza interior y una contenida grandeza, que desborda toda condición servil y se nos muestra con una altiva afirmación de sí mismo, casi desafiante. ![]() El lienzo expuesto en ocasión de la fiesta de San José, sorprendió a la Roma del momento por su excepcional maestría y seguridad, y de inmediato se abrieron para Velázquez las puertas de la Academia de San Lucas y la "dei Virtuosi al Pantheon". Fue precisamente en Roma donde Velázquez otorgó a Pareja, esclavo hasta entonces, la absoluta libertad. El retrato del papa, motivo de estas letras, pintado inmediatamente después que el de Pareja, quizá sea, el mejor retrato de toda Roma. Velázquez consigue, sin apartarse del esquema tradicional del retrato pontificio, vigente desde tiempos de Rafael, imponer con su técnica y su difícil acorde de colores rojos, algo de deslumbradora novedad. La personalidad cruel, recelosa y en el fondo vulgar, del papa, queda fijada con tan extraordinaria exactitud, que el propio pontífice, al contemplarlo exclamó: "Troppo vero". El retrato admirado y envidiado, hubo de ejercer una extraordinaria influencia en el medio romano, y deslumbró a cuantos pintores, italianos o extranjeros pasaron por Roma. Reynolds, por ejemplo, lo consideraba como la más admirable de las pinturas que había visto. A esa admiración me sumo, para mi es el mejor retrato que he visto. |
jueves, 1 de enero de 2015
CUANDO ALGO COMIENZA (Reposición)
2.015
Enhorabuena, acaba de nacer un
niño llamado 2.015 y siempre recibimos esa ansiada llegada con besos y buenos
deseos, y cómo en Finis-Terrae, el final del camino de peregrino
quememos los ropajes del tiempo que se fue y preparémonos para empezar algo
nuevo con ILUSIÓN.
Las 12 uvas ya pertenecen al
pasado, los besos, los buenos deseos para los seres que nos rodean.... poco a
poco, ya de madrugada el silencio se apodera de la casa, mientras fuera el
sonido de la fiesta va en aumento, los cohetes, la música, los abrazos en
cualquier esquina....las luces, luces de Navidad.
Ahora mismo “ese niño recién
nacido tiene tres horas, la familia está dormida, yo, el ave solitaria, me he
escapado a mi rincón para los sentimientos
a dejar unas gotas de ilusión, una copa de esperanza y unos copos de
nieve con una palabra, amor:
Dejo aquí una experiencia
o una ficción, es lo mismo, ocurrió allá por aquél siglo XX que se fue en
cualquier ciudad, en cualquier pueblo, en cualquier parque, uno de los
protagonistas fue un loco, más conocido por el Loco Sau, un mujeriego que
de tanto disfrutar la vida ahora se la toma con tranquilidad, la disfruta desde
la calma, sentado en el sillón de los deseos imaginando mundos más felices,
ejerciendo de aprendiz de poeta, de pintor o de contador de historias, esa
especie en extinción que viven en otro mundo, en esos mundos de ilusiones y
amor tan alejados de la puñetera realidad.
Asomado al frío, en el balcón, dejo correr los pensamientos...
Y hechizado por esas nubes que el viento no deja de empujar
hacia otros cielos, me pongo ropa de abrigo y abandono el silencio de la casa
para sumergirme en la noche. Hace frío y no me importa, el bullicio de las
casas con fiesta apenas es audible para mis pensamientos, y camino, camino sin
rumbo por calles somnolientas, de vez en cuando me cruzo con parejas, camino de
alguna fiesta, mis pasos se dirigen a un pequeño parque aparentemente
solitario, y allí me encuentro con otros pasos, pasos de mujer, con ropa de
abrigo, no de fiesta, y nos miramos a los ojos y mi boca le regala una sonrisa
a su sonrisa.... ¡hola!, ¿qué tal....?, y caminamos y hablamos,
sonámbulos de la noche, lo hacemos por calles, por semáforos abiertos y no
tenemos rumbo, nos dejamos perder cuando el tiempo se para, y reímos...y
cantamos...y hablamos, y mi mano se une a la suya, que espera la mía...y no
preguntamos... sólo hablamos y hablamos, y sin darnos cuenta la ciudad se
pierde a nuestras espaldas, no importa. Nos acercamos a un río que no conocía,
a un sendero con árboles centenarios, y en un banco, en una alameda, al abrigo
de un viejo árbol mis labios besan sus labios que me besan, mi boca se endulza
con el sabor de su piel...su perfume en esta noche fría...y hacemos el amor,
apasionadamente... y son testigos las aves en las ramas...y nos miran las
estrellas, con asombro entre las nubes.
Y en esta noche que cualquier año comienza nace el amor, en un
banco, sin promesas, sin saber su nombre, y nuestros testigos duermen
plácidamente después de ver el triunfo del AMOR.... y la Luna se nos marcha,
satisfecha, para dejar su sitio al Sol.
Sin prisas nos acercamos a la ciudad, y en sus calles, en un
café cualquiera tomamos chocolate con churros...y beso sus labios que me besan,
y amo sus ojos que me aman, y sueño que en otra madrugada, por un impulso, cada
uno en su nido nos ponemos ropa de abrigo, y salimos a la noche somnolienta, y
en un pequeño parque se encuentran unos pasos de hombre con unos pasos de mujer....
¡Hola...!, ¿qué tal...?
II
Asomado al frío de la mañana en el balcón, en una casa y una
ciudad que duermen, miro a la calle, miro al horizonte indefinido, a algún
lugar donde sólo sé qué esta noche he vivido.
¡FELIZ AÑO!!!
Saudades – 2015
PD.- Muchas
Navidades han pasado desde que fueron escritas estas pequeñas vivencias, o
sueños, quién sabe.
|
lunes, 22 de diciembre de 2014
ES NAVIDAD
Amanece (señal de que era
de noche), fuera está nevando, media vuelta, se está
tan calentito en la cama, la aldea sigue en silencio después de una larga noche
de celebración, la Nochebuena, todos unidos lo celebramos en una gran carpa que
nos preparó Teodosio el de la señá Nicanora, es un manitas, aún supongo que
quedarán los rescoldos de las grandes hogueras que nos alumbraban y calentaban
el ambiente en el festín.
Nuestra cena fue muy sencilla como
corresponde, unos botillos, butifarras, lomos 5J, jamón de los famosos cerdos
aldeanos con la pezuña chamuscada, percebes de la charca, almejas, de las de
concha, gambones del río Aysivoyconloquetedoy, eso para entrar en calor,
después los platos fuertes, besugo al horno, cordero asado, chuletas de
cabrito, y no miro a nadie de la aldea, toro padre asado entero, como
corresponde, todo regado con los ricos tintos de la aldea, tan ricos que los
exportamos, a todas las aldeas vecinas, y de postre turrón del duro, pero muy
duro, reserva de cinco años o más, después puro y copa y bailoteo, allí me
pegué como una lapa a la Bella Dorotea y lo que el hombre ha unido no lo separa
ningún aldeano, he dicho.
Y no creáis que nos hemos olvidado de los que menos tienen, hemos invitado a los más humildes de los alrededores, no les ha faltado de nada, sobre todo nuestro cariño, y esto no es flor de un día, siempre que necesiten nuestra ayuda la tendrán que el año tiene 365 días, todos con las mismas necesidades.
Ahora que lo pienso, y mira que pienso
poco, olvidé desearles a todos los humanos algo tan sencillo como FELICIDAD, y
a esos humanoides que disfrutan y se enriquecen haciendo pasar hambre a tantos pueblos de
la tierra, a esos que matan en nombre de una religión, triste incongruencia, les digo que ellos se lo
pierden porque no conocen la más hermosa de las palabras… AMOR.
¡FELIZ NAVIDAD!
Saudades 2014
Estaré fuera unos días pero como castigo os digo que:
¡VOLVERÉ!!!! |
lunes, 15 de diciembre de 2014
EL PROCESO DE CREACIÓN
Perdonar al pesado este, ya está otra vez con el tema de sus brochazos, pero
cuando hago algo con mucha ilusión, como es el caso, me gusta compartirlo. Este
trabajo que pongo a continuación es el último, de momento, pues ya tengo otro
en cartera, y es el que más me ha costado terminar, el dedo muchas veces se
quedaba dolorido de apretar el soldador contra la madera sobre todo al hacer
las sombras. Ha durado tres o cuatro días de cinco o seis horas diarias aprovechando
las más de las veces la soledad y silencio de la noche, es decir, quitándole
horas al sueño.
Lo he dividido en tres partes, los inicios
donde está el trabajo más creativo y donde ya se atisba el personaje, la
segunda parte, la más monótona, aburrida y pesada donde ya se dan las sombras y
se dibuja la vestimenta, en este caso un burdo jersey, y la tercera parte donde
ya se ve el resultado final con los toques de blanco en el pelo.
Creo que no hace falta dar el nombre del
personaje, es mundialmente conocido, más que el loco de las canillas al aire, y espero que guste este nuevo medio para
mí de plasmar un retrato.
!Como niño con juguete nuevo el loco Sau!!!
!Como niño con juguete nuevo el loco Sau!!!
Muchas gracias por aguantarme.
Acabo de terminar un nuevo retrato, espero
que guste.
Ernest Hemingway
Saudades - 2014
miércoles, 10 de diciembre de 2014
"PUESTO YA EL PIE EN EL ESTRIBO"
En la calle del León madrileña, Cervantes lucha contra la muerte con verdadero coraje. Los síntomas más evidentes son arterioesclerosis y problemas cardiacos. Varias teorías pretenden acertar en el diagnóstico de la enfermedad que pudo más que los arcabuzazos de Lepanto y los azotes argelinos. Los físicos de la época diagnosticaron hidropesía, atendiendo al síntoma de continua sed que padecía el escritor. La enfermedad debía ser diabetes, dolencia que no fue descubierta hasta la primera mitad del siglo XX. Lo cierto es que Cervantes, a sus sesenta y ocho años, siente que disminuyen sus fuerzas día a día, pero todavía tiene coraje para cumplir la promesa hecha al conde de Lemos de terminar los trabajos de Persiles y Segismunda que, efectivamente, acaba en las primeras semanas de marzo de 1616. Miguel vive con su mujer y dedica su tiempo a corregir y pulir su última novela, porque presentía que esta obra era algo así como el canto del cisne. Sale poco, camina despacio y cansino por las laberínticas calles de su barrio madrileño, se reúne con gentes de letras y de la farándula, y está en contacto con su nuevo editor Villarroel. También acude con frecuencia a misa en la iglesia de las Trinitarias. En estas jornadas, que sabía las últimas, conversa sobre todo con el escribano Martínez, dueño de la casa donde vivía. Hace balance de su vida, recuerda tiempos pasados con la natural añoranza y lee a su amigo los nuevos capítulos del Persiles, verdadera filigrana nacida de su potente imaginación. Esta novela tan rica de peripecias muestra claramente la prisa del escritor por acabarla. Acortándola ostensiblemente, la termina y comienza a redactar el prólogo.
En
una carta del escritor a su benefactor, don Bernardo de Sandoval y Rojas,
confiesa la proximidad del fin con estas palabras: "...pero el fin tanto
arrecia que creo que acabará conmigo". Fiel a su espíritu creyente, decide
profesar en la Orden Tercera de San Francisco, a la que él y su mujer ya
pertenecían como simples cofrades; y un día 2 de abril, el último abril de su
vida, se lleva a cabo el piadoso acto en el que intervinieron el sacerdote
Francisco Martínez y su padre el escribano. En el acta que se redactó consta
que "...profesó en su casa por estar enfermo el hermano Miguel de
Cervantes".
Tras esta profesión que dejaría su espíritu confortado, la vida sigue pareciéndole importante y bella. En su afán de agarrarse a ella, toma la decisión de ir a Esquivias, porque si durante tantos años la villa toledana había sido el alto en el fatigoso camino de su ajetreada existencia, ahora, en su deseo de recobrar las fuerzas, es una esperanza de remedio contra el mal que le tiene esquelético y desfallecido. Pero todo fue en vano. El viaje resultó agotador y, una vez en Esquivias, apenas pudo ver el familiar y amado paisaje de sus viñas, ni el sol vivificador de aquella primavera manchega, pues tuvo que permanecer en cama. Regresa a Madrid y, según él mismo nos cuenta en el prólogo de Persiles, se encontró con un estudiante pardal que acompañó el ritmo de su caballería al de la de Cervantes y que, enterado del nombre de aquel caballero flaco y enfermo, enfervorizado le dedicó grandes alabanzas: "Este es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre y, finalmente el regocijo de las musas". Enterado también de los males que aquejaban a Miguel, diagnostica hidropesía y le aconseja no beber porque su sed no se saciará ni con "toda el agua del mar Océano que dulcemente bebiese". Cervantes es un sediento en su larga agonía, como lo fue de comprensión y justicia durante toda su vida. El malestar aumenta. Sigue escribiendo con dificultad el prólogo de Persiles, pero la pluma se mantiene firme en la mano que traza aquellas admirables palabras: "Adiós gracias, adiós donaires, adiós regocijados amigos que yo me voy muriendo...". Se va agotando en los días siguientes. Ya ni siquiera siente sed. Quienes le rodean ven que el fin es inminente y requieren a la familia de los caseros para que el escribano Martínez redacte el testamento y su hijo el sacerdote le administre los últimos sacramentos.
Se
produce una escena semejante a aquella otra que él creó poniendo en boca de Don
Quijote: "Yo, señores, siento que me
voy muriendo a toda prisa, dejénse burlas aparte y tráiganme un confesor que me
confiese y un escribano que haga mi testamento...".
Puestas las cosas en orden, las que atañen a esta vida y a la otra, el enfermo aún tiene fuerzas para pedir pluma y papel. Se había propuesto que su última obra llevase la dedicatoria al conde de Lemos y no está dispuesto a morir antes de hacerlo. Glosando unas coplas populares, escribe: "Puesto ya el pie en el estribo con las ansias de la muerte, gran señor, ésta te escribo." Durante toda su vida Cervantes fue un humorista y como tal se enfrentó con la muerte: "...el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan...". Efectivamente, los segundos se escapan de las manos, pero no se siente abatido; todavía no abandona la idea de escribir la continuación de La Galatea y otras obras. La dedicatoria termina con la fecha: "De Madrid a diez y nueve de abril de mil seiscientos diez y seis", y a continuación su firma, la última. Muchos años ricos en vivencias han transcurrido desde el primer nombre garabateado sobre un papel allá en Córdoba, y éste último trazado en la agonía. No sabemos los pensamientos que cruzarán por la mente del moribundo, pero tal vez pensó en las palabras del hidalgo manchego: "Señores, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño". Nidos y pájaros soñados, ilusiones que no se han ido del todo, puesto que él esperó siempre, realidades tristes que acongojaron su vida. Todo estaba allí en los últimos momentos como estaban su mujer, su hija y su sobrina Constanza, el escribano y su hijo el sacerdote. Cervantes es ya la misma estampa de Don Quijote. El escritor incorporado en la cama se ahoga. Es el 23 de abril de 1616; el llanto de quienes le acompañan indica que todo ha terminado. Es amortajado por los hermanos terciarios de San Francisco y emprende su último camino a manos de los cofrades de la Orden, que dejan su cara descubierta como es costumbre en dicha institución. Francisco de Urbina dedicó "A Miguel de Cervantes, insigne y cristiano ingenio de nuestros tiempos, a quien llevaron los Terceros de San Francisco a enterrar con la cara descubierta, como a Tercero que era", el siguiente epitafio: "Caminante, el peregrino Cervantes aquí se encierra: su cuerpo cubre la tierra, no su nombre, que es divino. En fin, hizo su camino; pero su fama no es muerta, ni sus obras, prenda cierta de que pudo a la partida desde ésta a la eterna vida, ir la cara descubierta." Va por usted maestro de maestros. |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)