lunes, 9 de marzo de 2015

VIDA COTIDIANA EN LA ESPAÑA DEL SIGLO DE ORO: EL SEXO




Alrededor de la Corte de los Austrias existía un amplio número de bufones y personajes monstruosos, muchos de ellos retratados a la perfección por los pinceles de Velázquez. Además de su faceta lúdica, alrededor de ellos existía cierto morbo por su mítica capacidad sexual. Y es que el sexo en la Edad Moderna tuvo un destacado papel, a pesar de la represión impuesta por la Iglesia contrarreformista. Las instrucciones de los confesores en los libros de espiritualidad o en los sermones se hacia continua referencia al sexo. Era necesario construir una moral colectiva que persiguiera el placer por lo que, desde los púlpitos, el sexo fue perseguido y se impuso el puritanismo. El propio Carlos I aconsejaba a su hijo Felipe II. "Yo os ruego, hijo, que se os acuerde de que, pues no auréys, como estoy cierto que será, tocado a otra mujer que la vuestra, que no os metáys en otras vellaqueryas después de casado, porque serya el mal y pecado muy mayor para con Dyos y con el mundo". El propio Felipe señalaba al justicia de Valencia en 1565: "hay algunas personas seglares, casadas y solteras, que biven profanamente teniendo concubinas públicas, (...) mandamos que proveays por la mexor manera que los que están en pecado sean exemplarmente castigados".

La Inquisición dirigió sus pasos hacia la eliminación de la creencia de que la fornicación no era pecado. El adulterio era severamente castigado, llegando a la muerte por apedreamiento. Todas estas represiones indican que el sexo estaba a la orden del día en el siglo de Oro español y que la sociedad no era tan pía como la Iglesia y el Estado pretendían demostrar.

A lo largo del siglo XVII empieza a ganar en popularidad  la figura del marido consentido, cornudo complaciente que no duda en prostituir a su mujer. Numerosas comedias teatrales incluyen este personaje en sus tramas y algunos se quejan del trato recibido por los amantes de sus esposas. Uno de ellos llega a reprimir al despechado amante, que convencido de que la moza se acuesta con un tercero, intenta castigar la osadía con un golpe en el rostro, diciendo el marido que él no entra en cuestiones de celos pero que en la cara no la pegue porque le daña el negocio. El marido engañado por su mujer podía ejercer la justicia por su cuenta, siempre que sorprendiera a los amantes "in fraganti". Para ello necesitaba a un testigo y tenía que matar a ambos. El honor llevaba a cumplir con la condena pero la razón llevaría a más de un marido engañado a volver la cara hacia otro lado. Numerosos viajeros extranjeros se hacen eco del desenfreno sexual que se vivía en algunos ambientes de la Corte. Brunel comentó que "no hay nadie que no mantenga a una querida o que no caiga en las redes amorosas de una prostituta".

El propio rey Felipe IV es un claro ejemplo de don Juan. Sus hijos naturales se elevan a la treintena, aunque sólo reconociera a uno, don Juan José de Austria, fruto de las relaciones con una actriz conocida como la "Calderona". Sus amantes son innumerables y se contaban entre todas las clases sociales. Tras las relaciones con el monarca, todas tenían reservado el mismo destino: el convento. Una mujer que había sido tocada por el monarca, sólo podía estar cerca de Dios. Por esta razón una cortesana rechazó el amor del rey respondiendo: "Majestad, no tengo vocación de monja". Otro de los grandes amantes del siglo XVI será don Juan de Tassis, el famoso conde de Villamediana, rival del propio Felipe IV. Los mentideros cortesanos apuntan a un posible amorío entre el conde y la reina, doña Isabel de Borbón. Don Juan murió de manera violenta, apuntándose a la mano del rey como la que ordenó su asesinato.

El clero tampoco estuvo exento de esta fiebre sexual. El celibato eclesiástico se llevaba muy mal y era frecuente la manceba que acompañaba a los sacerdotes, incluso a los inquisidores. La figura del clérigo solicitante, será duramente castigada por el Santo Oficio. Entre Toledo, Zaragoza y Granada ofrecen 320 casos entre 1540-1700. El clérigo Marco Antonio Ávila será procesado en 1608 por haber solicitado desde su confesionario los amores de 29 mujeres. La prostitución será una de las salidas más frecuentes a estos ardores sexuales con los que la sociedad aristocrática española parecía convivir. Como bien dice García Cárcel: "este despliegue de energías sexuales tuvo los contrapesos de una religiosidad obsesiva y la fijación por las pautas conductivas que marcaba el honor social".

¿Qué tendrá la carne?   !RELECHES!!!


 

lunes, 2 de marzo de 2015

EL TREN DE VILLAGARCIA



 
No bien asumió el poder, el gobierno provisional de la República empezó a suspender diarios de gran circulación, y, si se tiene en cuenta que casi todos los ministros procedían del periodismo, habrá que comparar este hecho histórico con el de Hernán Cortés, cuando, en su propósito de no abandonar jamás ni un palmo del territorio que conquistase, quemó todas las naves al llegar a Méjico. Yo me encontraba, a la proclamación de la República, en Nueva York, enviando correspondencias al ABC, y decidí regresar a España. Por cierto que en la hoja de desembarque, allí donde cada cual tiene que declarar el objeto de su viaje, puse “solicitación de un alto cargo”, lo que, por un sí o por un no, me valió la más amable acogida por parte de las autoridades del puerto. Huelga decir que aún no he solicitado nada; pero en aquellos días un español que al repatriarse no tuviera intención de pedir algo, se hubiera hecho sospechoso, y a mi no me gusta crearme complicaciones cuando estoy viajando.



Ello es que a los dos meses, más o menos,  de proclamarse la República, yo me encontraba en Villagarcía de Arosa esperando el tren de Santiago para ir a Vigo y trasladarme luego a Madrid. No recuerdo ya la hora a que el tren debía encontrarse en la estación; pero habían pasado diez minutos y aún no había llegado. De pronto se oyó un ruido.

 

-El tren. El tren –dijo la gente.

 

-Ya viene.

 

El ruido, sin embargo, tenía más de humano que de mecánico. Era un ruido así como de toses, gemidos y estornudos. No parecía sino que alguien, una persona asmática probablemente, estuviera echando el bofe a un paso de nosotros.

 

-El tren. Ya está ahí –seguía diciendo la gente.

 

Y era el tren, en efecto; pero aún no estaba allí. Desde el punto donde se encontraba hasta la estación había una cuestecilla, y el tren no tenía fuerzas para subirla. Pasaban ya veinte minutos de la hora de llegada. El tren soplaba, jadeaba, suspiraba, y la impaciencia del público iba transformándose en un sentimiento que tenía mucho de piedad. Ya conocen ustedes la ternura del alma gallega. Al ver los esfuerzos desesperados de aquel tren tan viejecito, una mujer del pueblo exclamó a mi lado:

 

-         ¡Pobriño!...

 

Y, contagiado por el ambiente, hasta yo mismo, que llegaba de Nueva York comencé a sentir remordimientos por haber ido a la estación con demasiado equipaje…

 

Por fin, en un esfuerzo supremo, el tren logró dominar la cuesta, y al poco rato aparecía en el andén, donde unos hombres, con la mayor solicitud, le hicieron tomar algo de agua, mientras otros le daban frotaciones y lo limpiaban del polvo y la  carbonilla.

 

Y hemos aquí ya en plena cuestión conceptual. No bien hubo el tren entrado en agujas, cuando un señor, no lejos de mi, exclamó a grandes voces:

 

Pero, ¡habrase visto un escándalo semejante! ¿Cómo hay todavía autoridades que toleren esas máquinas?

 

-         Tiene usted razón –le dijo otro señor- La verdad es que esa máquina para lo único que estaría bien es para tostar cacahuetes.

 

-No. Si yo no me refiero a la máquina precisamente –repuso el señor de las grandes voces-. La máquina es lo de menos. Lo que me parece intolerable es que se llame como se llama. ¿No ve usted la placa? “Alfonso XIII”. Llevamos ya dos meses de República, y aún no le han cambiado el nombre. Es un verdadero escarnio…

 

En esto, yo tuve que instalarme en mi vagón, y no oí más; pero hasta que llegamos a Vigo –y el tren tomó con bastante calma la tarea de transportarnos- fui pensando en la extraña psicología de aquél hombre, buen republicano al parecer,  que no sentía el menor deseo de sustituir con otras mejores las pésimas máquinas de nuestros trenes; pero que quería a toda costa ponerles unos nombres nuevos. Aquel hombre había votado, sin duda alguna, a favor del cambio de régimen, y se daba por enteramente satisfecho con que este cambio quedase consignado en los nombres de las cosas; pero si las cosas no cambiaban, ¿qué clase de cambio era el que había que consignar?

 

Luego, en Madrid, me encontré a millares de republicanos con la misma mentalidad, y el señor de Villagarcia fue perdiendo interés para mi. Donde decía “calle de Alfonso XII” aquellos republicanos ponían “calle de Alcalá Zamora”. Donde decía “plaza de Bilbao”, ponían “plaza de Ruiz Zorrilla”. No quedó un hotel con nombre monárquico, aunque en ninguno de ellos se procuró mejorar la comida y el alojamiento. El teatro de la Princesa tomó no sé que otra denominación, así como el Infanta Isabel; pero de las tonterías que solían representarse en ambos no se preocupó nadie. Los duques quedaron convertidos en ex duques, como si antes hubieran sido duques realmente, esto es, como si el título ducal hubiese constituido hasta el advenimiento de la República un cargo en activo. Al Real Cinema se le llamó Cine de la Ópera, y si el Royalty sigue siendo el Royalty, es porque, según parece, nadie se ha enterado aún de que royalty quiere decir realeza.

 

Si señores. La cosa me parecía increíble; pero tuve que irme convenciendo de que son legión los republicanos que, habiéndose creído durante la Monarquía partidarios de un cambio de régimen, no fueron nunca, en rigor, más que partidarios de un cambio del nombre del Régimen.


 

Julio Camba a los trece años dejó su familia, y como polizón, emigró a Argentina. En las orillas del Plata sentó plaza de “bullicioso y perturbador anarquista”, pecados de juventud,  teniendo que salir de allí, también sin pagar el pasaje, aunque esta vez no de polizón, sino por cuenta de la policía.

 

Colaboró con El Imparcial, El País, Diario de Pontevedra, España Nueva. Como corresponsal de ABC vive en París, Londres, ciudades alemanas… Nueva York; el trotamundos vuelve a España, a Madrid, hecho todo un políglota, sabía alemán, inglés, francés, italiano, algo de turco, algo de griego, algo de ruso.

 

Infatigable viajero, sagaz observador, profundo humorista; como escritor, pocos alcanzaron la propiedad en exclusiva de un estilo tan suyo, tan libre, se burlaba de todo.

 

Saludos


lunes, 23 de febrero de 2015

LA GESTACIÓN DE UN MANIFIESTO PICTÓRICO




Aquellos que visitaron a Picasso en su taller de Bateau-Lavoir a principios del verano de 1907 quedaron estupefactos, por no decir aterrorizados, al descubrir allí una tela de grandes dimensiones que mostraba a cinco mujeres desnudas de cuerpos bastante dislocados, algunos de los cuales presentaban, en lugar de rostro, unas caras horrorosas que no tenían nada de humano. Se habló de arte "asirio" o "egipcio", y algunos vieron allí una forma de caricatura, al tiempo que otros, los amigos más sensibles y próximos a Picasso, adivinaron en aquél cuadro el resultado de complejas y dolorosas búsquedas -acaso en los límites del despropósito- que acababan de hacer que el joven pintor, de veintiséis años de edad, atravesara el umbral de una estética radicalmente nueva. De ahí que Braque temiera que se encontrara a Picasso colgado detrás de su gran tela, de tan alocada que parecía su empresa; y los poetas que frecuentaban a diario el taller, Max Jacob o André Salmon, atestiguaron acerca del humor sombrío e inquieto que desde hacía algunos meses se había apoderado del amigo pintor, de temperamento normalmente alegre. En cierto modo se había producido un salto iniciático, trágico, misterioso, aunque redentor.

El cuadro es "Les Demoiselles D'Avignon".



Y el arte encontró nuevos caminos, incomprensibles para muchos pero un mundo increíblemente nuevo…
 
 

Saudades – 2.015
 

lunes, 16 de febrero de 2015

HABLANDO DE UN GENIO: GOYA




El siglo XIX empieza con Francisco de Goya (1746-1828) y se cierra con Edward Munch (1863-1944), un pintor meridional y otro nórdico (de este último pintor su obra más conocida es "El Grito"), estos pintores tienen en común el partir de un siglo y volcarse creativamente en otro; dos pintores que interrogaron el alma humana descubriendo su grandeza y sus miserias, sus glorias y, sobre todo, sus temores.

En sus pinturas y en sus grabados, la realidad que los ojos ven y que los impresionistas quisieron asir instante por instante, momento por momento en sus más mínimos cambios ambientales, desaparece engullida por el velo de lo profundo, un velo que no se aprecia porque en lugar de cubrir las cosas y las personas, y camuflarlas embelleciéndolas y hermoseándolas con galanuras y aderezos, las revela en su esencia, en su desnudez, cuando no en su inmundicia.

En 1795, Goya asumió la dirección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, cargo que apenas ejerció durante dos años. Al abandonarlo en 1797 publicó Los Caprichos, su primera serie de grabados pensada para ser vendida como tal, aunque estuviera a la venta solamente dos días. En Los Caprichos, el pintor da la espalda al oropel de la Corte y al ficticio mundo de los ilustrados para fijar su mirada en un pueblo que aún teme las malas artes de las brujas, unas mujeres cuya principal arma es la escoba.

Francisco de Goya da una cruel visión de la España de la época, de la sociedad que le tocó vivir -seguramente quisiera haber vivido otra-, de una sociedad poblada por monstruos que, a través de sus grabados, asombró, inquietó y provocó curiosidad a lo largo y ancho de toda Europa a artistas y poetas. Éstos, sin embargo, ante la obra de Goya, perdieron la noción de realidad, no acertando a saber si las criaturas monstruosas que dibujó el aragonés eran reales o fruto de la imaginación: "El gran mérito de Goya consiste en crear lo monstruoso verosímil -escribió un tanto superficialmente, aunque con parte de razón, Charles Baudelaire en "Quelques caricaturistes étrangers", artículo publicado en Le Présent en octubre de 1857-, sus monstruos han nacido creíbles, armoniosos. Nadie ha llegado tan lejos en el sentido de lo absurdo posible. Todas sus contorsiones, esas caras bestiales, esas muecas diabólicas, están impregnadas de humanidad. Incluso desde el punto de vista de la historia natural sería difícil condenarlos, ya que en todas las partes de su ser hay analogía y armonía, en una palabra, la línea de sutura, el punto de unión entre lo real y lo fantástico es imposible de asir; es una frontera vaga que no sabría trazar ni el analista más sutil, hasta tal punto el arte es a la vez trascendental y natural...

 

Saudades - 2015



P.D.- Siento horror y vergüenza ante la pasividad del mundo llamado “occidental” cuando, otra vez, el fundamentalismo islámico decapita a 21 cristianos coptos por el hecho de serlo, donde vamos a llegar ante la inoperancia del Gran Hermano llamado ONU, ese nido de estómagos agradecidos cuando en multitud de países matan al cristiano,  ante el mirar para otro lado de la vieja y caduca Europa?
 

 

 
 

lunes, 9 de febrero de 2015

GERALD BRENAN





Desde que fue rescatado del olvido, en el asilo donde permanecía en Londres y adoptado oficialmente por el pueblo de Alhaurin, en plena Hoya de Málaga, Gerald Brenan, al que muchos conocían por Don Geraldo de Alhaurín, se hizo inmensamente popular en nuestro país. Olvidado por el régimen franquista a causa de sus ideas de izquierdas, es sin embargo uno de los más profundos hispanistas ingleses, un gran conocedor de España, en la que vivió durante casi veinte años hasta estallar la Guerra Civil, y a la que no dejó de amar y visitar desde entonces.

Obras suyas como "La literatura del pueblo español" que el poeta Gabriel Ferrater considera como "la mejor historia de la literatura española", o "El laberinto español" un profundo análisis político de nuestro país. Y por último "La faz de España" aparentemente un libro de viajes. En él se narra el periplo de Brenan -junto a su esposa, fotógrafa- por el centro y sur de España en 1949. Es un viaje espiritual, un reencuentro con paisajes, gentes y situaciones muy profundamente clavadas en su corazón, y es, sobre todo, un apasionado análisis de la situación de nuestro país en esos tiempos difíciles de la postguerra, cuando el bloqueo internacional, la corrupción de un régimen, las huellas de las atrocidades de una cruenta guerra, la división aún latente de las dos Españas, la miseria y el estraperlo; en esa época en que la ayuda argentina palió en parte la hambruna de los españoles como siglos antes ocurrió con algo tan simple para nosotros como es "la patata", que trajo Colón, y que salvó en parte, de hambrunas a toda Europa en muchos momentos de épocas oscuras.

Apunto algunas descripciones -tarea difícil, por las muchas- del libro La faz de España:

La Mezquita de Córdoba es sin lugar a dudas el primer monumento de España....el más original y el más hermoso. Desde el momento mismo en que uno entra en el gran patio plantado con naranjos, nota una sensación de paz y armonía que es completamente distinta del ambiente de sagrada religiosidad y austeridad que rezuma de los claustros cristianos. Las pequeñas y rojizas naranjas se arraciman entre las oscuras hojas verdes, las mariposas se persiguen entre sí, los pájaros revolotean y trinan, y la gran cisterna de mármol para las abluciones parece estar allí para decir que la riqueza y el calor de la naturaleza y la vida instintiva del Hombre también son puros porque esa ha sido la voluntad de Dios....

Sobre Granada: Nos levantamos al amanecer. Las casas eran del color del cuerpo de las mujeres, el aire tranquilo. A través del desnudo entramado de los plátanos podíamos ver muy lejos y muy arriba las laderas cubiertas de nieve de Sierra Nevada, como una gran cama de matrimonio en la que no hubiera dormido nadie, las observamos adquirir un tono heladamente rosado.

Sobre Toledo: Tras unas cuantas exploraciones, sin embargo, hallamos nuestro camino de vuelta a uno de los cafés de la Plaza de Zocodover, donde nos instalamos [....] !Cuantos acontecimientos históricos, -me dije a mí mismo-, habían tenido lugar en esta pequeña plaza! Aquí vinieron y se fueron los visigodos, los árabes, los caballeros castellanos de la Edad Media. Aquí llegó el Cid trotando desde el puente sobre su caballo Babieca, con su barba atada en un nudo de modo que sus enemigos no pudieran tirar de ella, para someter al Rey Alfonso su litigio contra los maridos de sus hijas. A unos pocos cientos de metros de las piedras de su suelo Santa Teresa se sentó y escribió sus cartas; Garcilaso de la Vega creció hasta hacerse hombre; Tirso de Molina, el creador de Don Juan, pasó sus mejores años; el Arcipreste de Hita, el exaltado Chaucer español, y San Juan de la Cruz, el mayor poeta lírico y místico, languidecieron en prisión. Aquí también mantuvo Lope de Vega a una de sus amantes, Cervantes llegó escapando del tedio de la familia de su esposa, Góngora visitó al Greco.....

Pequeño homenaje a este hispanista.

 

Saudades - 2015






NOTA.- Ya ha salido a la venta el segundo CD del grupo de mi hijo, voz y autor de letras y música titulado “Luz abisal”, junto con el primero “Nidos de piel” los podéis escuchar en su página  "Nostalghia.es"
 Ahora están en plena promoción por toda España y ya han actuado en Valencia, Castellón, Barcelona, Zamora  y este próximo fin de semana en Oviedo y La Coruña. 


Perdonar el atrevimiento de un padre orgulloso.
 
 

lunes, 2 de febrero de 2015

SE MARCHÓ ALLI DONDE HABITAN LAS ESTRELLAS





No supo entender a la vida o la vida no le entendió a él, se marchó, recorrió el mundo sin dejar huella y el mundo no supo de sus pasos, buscador de quimeras sin saber qué buscar, caminaba dejando polvo en el camino que siempre quedaba atrás y sin vivir vivió como en un sueño, parecía el hombre sin alma, sin sentimientos, y no es verdad, todos se agotaron de tanto dar y llegó el momento que nada le quedaba para regalar y regaló sus pies al camino, sus ojos al horizonte y su vida a quien quisiera darla fin.

Nunca supo todo lo que dejaba atrás, aquellos ojos que tanto le miraron, aquella mujer que tanto le soñaba, aquella a quien sacó del precipicio donde se quiso arrojar, sólo fue un momento de su vida como tantos otros, fue un pequeño capítulo del ayer, olvido como todo lo que fue. Ella le esperaba al amanecer, le esperaba cada noche sin saber que él dejó de volver la vista atrás, ella pedía ayuda a la luna, a las nubes, a las aves viajeras pero nunca llegaron sus mensajes a él.
 
Él se marchó, hoy posiblemente sea viajero en ese cielo de estrellas, ella aún le esperaba cada amanecer y cada noche encendía una vela para poderle ver al atravesar la puerta, pasaron los años, no volvió, ella también se marchó viajera de cielos, y allá en un mundo de estrellas le vio, caminante de quimeras, unieron sus manos y aún hoy, después de muchos años, viajan en ese mundo llamado universo.
 
Si levantas la vista,  en un cielo estrellado los podrás ver, dos almas cogidas de la mano, viajeros que tanto dejaron atrás y tanto les queda por andar.
 
Saudades - 2015


 

lunes, 26 de enero de 2015

SE ME ABRE UN OJO

 
 

Se me abre un ojo, se cierra voluntariamente, se abre el otro que es un envidioso,  se cierra de aburrimiento, media vuelta, doy un rugido para que no olviden quien es el rey de la nube, menos mal que es unipersonal, me estiro, hago unas flexiones, miro a quince metros a la redonda, sin nubes en la costa, engancho el teléfono:


¡Anselmooooo, me subes un arroz abanda, una botella Ribera del Duero, unos percebes gallegos, unas ostras de Arcade, unas angulas de la Albufera, una ración de jamón pata negra, unas fabes con almejas, una morena, luego te la devuelvo!!!


No sé qué me pasa que últimamente no tengo ni hambre, inapetente se dice, debe ser por la falta de ejercicio, todo el día tirándome a la bartola (mírala, ya está pensando en lo de siempre la despelujá), para los que no son de estas tierras, tirarse a la bartola quiere decir no dar un palo al agua, tirado en la cama, pero los pensantes somos así.


El mes pasado me tocó pensar, no recuerdo en qué pensaba pero seguro que en alguna tontería de las mías, ahora estoy dándole vueltas y más vueltas, otra vuelta, a la situación de un banquero en una isla desierta, sin nadie que le “preste” su dinero, para prestárselo a su vez al bueno de turno a un alto interés. Y digo yo, para qué coño queremos banqueros, para que cojones queremos políticos, para que leches queremos sindicatos que chupan de la ubre del Estado, para que queremos más aforados que toda Europa y América juntas, para qué carajo queremos más diputados y senadores que ningún otro país del mundo por número de habitantes y que hacen lo que les dice el que manda que suele ser más tonto que matar a un cerdo a besos, o un calzonazos, o un corrupto...


Pero que majo es Anselmo, ya está aquí mi encargo, y no es morena, no, es morenaza, la mejor flor de mi mejor jardín, la mejor boca para saciarse en sus labios, la mejor cintura para amarrarte a ella, la mejor gruta de los deseos y no te pienso contar para qué,  ¡RELECHES!!!


La comilona ha sido de primera, ahora toca espectáculo, la morena se derrite de ganas, Saudades se hace el duro pero al final acabamos haciendo lo que corresponde ………........................................................................................................................................................................................................... dormir una buena siesta.

 

                   Saudades – 2015

 

 
 

martes, 20 de enero de 2015

ENTRE ALGODONES

Muneyba Yerena Pérez



Estaba yo jugando entre los algodones de las nubecillas cuando de repente, y sin que viniera a cuento, y sin que nadie la esperara en la estación término, y sin que estuviera con las entretelas limpias y relucientes, y sin que hubiera perfumado los barrios bajos,  y sin que mediara milagro divino, y sin que pensara yo que ocurrían estas cosas que sólo ocurren un día sí y otro vaya usted a saber... Y que te puede tocar la buena una entre millones, no te digo...

¡Pues me tocó... ¡

 Me la llevé a casa entre algodones, la senté, miré a ver si sabía hacer algo, sabía, desnudé su cuerpo de los ropajes superfluos, derramaba belleza por todos sus poros, le miré el blanco de los ojos, correcto, le miré su sonrisa traviesa, me gustó, le pegué un beso apasionado, la vi volar poco a poco al décimo cielo, que sé de buena tinta que existe (la de calamar no te jode)…

Y así pasan las horas… y yo, viajando en una nube… y ella, columpiándose en el mundo de los deseos... 

 

 Así es la vida… un frenesí.


He dicho…

 
Saudades - 2015

 

miércoles, 14 de enero de 2015

UNA MIRADA




Veo la tristeza reflejada, siento deseos de darte mi mano y regalarte mi sonrisa, regalarte mis pasos para guiarte, veo un mundo que a veces no regala pero nos quita, veo que algo se marchó de ti y te dejó un vacío, veo la tarde sin cantos de ave ni brisa que te acaricie, veo tantas cosas que te faltan que quisiera llenarte aunque no está en mi mano.

Veo a la vida girar cual torbellino mientras estática no esperas nada, veo el río y el mar que siguen, intento levantarte y no vienes, te quedas anclada en tus pensamientos, te regalo una mirada risueña y la esquivas, me convierto en el payaso de risas por fuera mientras en mis adentros sufro al verte, acaricio tu cara y levantas tu mirada y te sale una tenue sonrisa, te doy la mano que aceptas y te llevo un paso tras otro por el camino, y veo que por un momento olvidas, que quieres volver a empezar, y te enseño el atardecer con el sol que te dice adiós y te digo que hay vida más allá del pasado, que tienes presente y futuro y que no te encierres en los recuerdos y te dejo sola en tu camino, y sigues caminando, te vuelves y me mandas un beso de despedida.

 

Cae la tarde y tú sigues, sigues tu camino, saliste del  lado oscuro.

 

Saudades - 2015
 

jueves, 8 de enero de 2015

COSAS DE UN GENIO: VELAZQUEZ




En su segundo viaje a Italia, Velázquez es un hombre maduro que acaba de cumplir los 50 años; goza de un puesto importante en la corte y su misión, por encargo expreso del monarca, va a ser la adquisición de obras de arte para la colección real y la contratación de decoradores al fresco.

Voy a referirme a una de las obras que más me han impresionado, he tenido la suerte de admirarla en dos ocasiones. En Roma permanece todo el año 1650 y su condición de pintor del rey de España le abre las puertas del Vaticano, donde se le ofrece ocasión de retratar al pontífice Inocencio X, en el portentoso retrato que hoy guarda la colección Doria-Pamphili.

Velázquez, que llevaba varios meses sin tomar los pinceles, quiso antes de enfrentarse al pontífice, y tal como relata Palomino: "prevenirse antes de pintar una cabeza del natural". Su criado-esclavo, Juan de Pareja, que le acompañaba en el viaje, le suministró el modelo y el soberbio retrato pintado en aquella ocasión es, sin duda, una de las obras capitales del pintor. El personaje, mulato, pintor también, posa ante su maestro y dueño, con una fuerza interior y una contenida grandeza, que desborda toda condición servil y se nos muestra con una altiva afirmación de sí mismo, casi desafiante.

 

El lienzo expuesto en ocasión de la fiesta de San José, sorprendió a la Roma del momento por su excepcional maestría y seguridad, y de inmediato se abrieron para Velázquez las puertas de la Academia de San Lucas y la "dei Virtuosi al Pantheon". Fue precisamente en Roma donde Velázquez otorgó a Pareja, esclavo hasta entonces, la absoluta libertad.

El retrato del papa, motivo de estas letras, pintado inmediatamente después que el de Pareja, quizá sea, el mejor retrato de toda Roma. Velázquez consigue, sin apartarse del esquema tradicional del retrato pontificio, vigente desde tiempos de Rafael, imponer con su técnica y su difícil acorde de colores rojos, algo de deslumbradora novedad. La personalidad cruel, recelosa y en el fondo vulgar, del papa, queda fijada con tan extraordinaria exactitud, que el propio pontífice, al contemplarlo exclamó: "Troppo vero". El retrato admirado y envidiado, hubo de ejercer una extraordinaria influencia en el medio romano, y deslumbró a cuantos pintores, italianos o extranjeros pasaron por Roma. Reynolds, por ejemplo, lo consideraba como la más admirable de las pinturas que había visto.

A esa admiración me sumo, para mi es el mejor retrato que he visto.
 

jueves, 1 de enero de 2015

CUANDO ALGO COMIENZA (Reposición)

2.015



Enhorabuena, acaba de nacer un niño llamado 2.015 y siempre recibimos esa ansiada llegada con besos y buenos deseos, y cómo en Finis-Terrae,  el final del camino de peregrino  quememos los ropajes del tiempo que se fue y preparémonos para empezar algo nuevo con ILUSIÓN.

Las 12 uvas ya pertenecen al pasado, los besos, los buenos deseos para los seres que nos rodean.... poco a poco, ya de madrugada el silencio se apodera de la casa, mientras fuera el sonido de la fiesta va en aumento, los cohetes, la música, los abrazos en cualquier esquina....las luces, luces de Navidad.

Ahora mismo “ese niño recién nacido tiene tres horas, la familia está dormida, yo, el ave solitaria, me he escapado  a mi  rincón para los sentimientos  a dejar unas gotas de ilusión, una copa de esperanza y unos copos de nieve con una palabra,  amor:     

 Dejo aquí una experiencia o una ficción, es lo mismo, ocurrió allá por aquél siglo XX que se fue en cualquier ciudad, en cualquier pueblo, en cualquier parque, uno de los protagonistas fue un loco, más conocido por el Loco Sau,  un mujeriego que de tanto disfrutar la vida ahora se la toma con tranquilidad, la disfruta desde la calma, sentado en el sillón de los deseos imaginando mundos más felices, ejerciendo de aprendiz de poeta, de pintor o de contador de historias, esa especie en extinción que viven en otro mundo, en esos mundos de ilusiones y amor tan alejados de la puñetera realidad.  

 

Asomado al frío, en el balcón, dejo correr los pensamientos...

Y hechizado por esas nubes que el viento no deja de empujar hacia otros cielos, me pongo ropa de abrigo y abandono el silencio de la casa para sumergirme en la noche. Hace frío y no me importa, el bullicio de las casas con fiesta apenas es audible para mis pensamientos, y camino, camino sin rumbo por calles somnolientas, de vez en cuando me cruzo con parejas, camino de alguna fiesta, mis pasos se dirigen a un pequeño parque aparentemente solitario, y allí me encuentro con otros pasos, pasos de mujer, con ropa de abrigo, no de fiesta, y nos miramos a los ojos y mi boca le regala una sonrisa a su sonrisa.... ¡hola!, ¿qué tal....?, y caminamos y hablamos, sonámbulos de la noche, lo hacemos por calles, por semáforos abiertos y no tenemos rumbo, nos dejamos perder cuando el tiempo se para, y reímos...y cantamos...y hablamos, y mi mano se une a la suya, que espera la mía...y no preguntamos... sólo hablamos y hablamos, y sin darnos cuenta la ciudad se pierde a nuestras espaldas, no importa. Nos acercamos a un río que no conocía, a un sendero con árboles centenarios, y en un banco, en una alameda, al abrigo de un viejo árbol mis labios besan sus labios que me besan, mi boca se endulza con el sabor de su piel...su perfume en esta noche fría...y hacemos el amor, apasionadamente... y son testigos las aves en las ramas...y nos miran las estrellas, con asombro entre las nubes.

Y en esta noche que cualquier año comienza nace el amor, en un banco, sin promesas, sin saber su nombre, y nuestros testigos duermen plácidamente después de ver el triunfo del AMOR.... y la Luna se nos marcha, satisfecha, para dejar su sitio al Sol.

Sin prisas nos acercamos a la ciudad, y en sus calles, en un café cualquiera tomamos chocolate con churros...y beso sus labios que me besan, y amo sus ojos que me aman, y sueño que en otra madrugada, por un impulso, cada uno en su nido nos ponemos ropa de abrigo, y salimos a la noche somnolienta, y en un pequeño parque se encuentran unos pasos de hombre con unos pasos de mujer.... ¡Hola...!, ¿qué tal...?

                                II

Asomado al frío de la mañana en el balcón, en una casa y una ciudad que duermen, miro a la calle, miro al horizonte indefinido, a algún lugar donde sólo sé qué esta noche he vivido.

 

¡FELIZ AÑO!!!

 

Saudades – 2015

 

PD.- Muchas Navidades han pasado desde que fueron escritas estas pequeñas vivencias, o sueños, quién sabe.


 

lunes, 22 de diciembre de 2014

ES NAVIDAD




Amanece (señal de que era de noche), fuera está nevando, media vuelta, se está tan calentito en la cama, la aldea sigue en silencio después de una larga noche de celebración, la Nochebuena, todos unidos lo celebramos en una gran carpa que nos preparó Teodosio el de la señá Nicanora, es un manitas, aún supongo que quedarán los rescoldos de las grandes hogueras que nos alumbraban y calentaban el ambiente en el festín.

Nuestra cena fue muy sencilla como corresponde, unos botillos, butifarras, lomos 5J, jamón de los famosos cerdos aldeanos con la pezuña chamuscada, percebes de la charca, almejas, de las de concha, gambones del río Aysivoyconloquetedoy, eso para entrar en calor, después los platos fuertes, besugo al horno, cordero asado, chuletas de cabrito, y no miro a nadie de la aldea, toro padre asado entero, como corresponde, todo regado con los ricos tintos de la aldea, tan ricos que los exportamos, a todas las aldeas vecinas, y de postre turrón del duro, pero muy duro, reserva de cinco años o más, después puro y copa y bailoteo, allí me pegué como una lapa a la Bella Dorotea y lo que el hombre ha unido no lo separa ningún aldeano, he dicho.

Y no creáis que nos hemos olvidado de los que menos tienen, hemos invitado a los más humildes de los alrededores, no les ha faltado de nada, sobre todo nuestro cariño, y esto no es flor de un día, siempre que necesiten nuestra ayuda la tendrán que el año tiene 365 días, todos con las mismas necesidades.

Ahora que lo pienso, y mira que pienso poco, olvidé desearles a todos los humanos algo tan sencillo como FELICIDAD, y a esos humanoides que disfrutan y se enriquecen haciendo pasar hambre a tantos pueblos de la tierra, a esos que matan en nombre de una religión, triste incongruencia, les digo que ellos se lo pierden porque no conocen la más hermosa de las palabras… AMOR.

 

¡FELIZ NAVIDAD!

 

Saudades 2014





Estaré fuera unos días pero como castigo os digo que: 

    ¡VOLVERÉ!!!!
 
 

lunes, 15 de diciembre de 2014

EL PROCESO DE CREACIÓN


Perdonar al pesado este, ya está otra vez con el tema de sus brochazos,  pero cuando hago algo con mucha ilusión, como es el caso, me gusta compartirlo. Este trabajo que pongo a continuación es el último, de momento, pues ya tengo otro en cartera, y es el que más me ha costado terminar, el dedo muchas veces se quedaba dolorido de apretar el soldador contra la madera sobre todo al hacer las sombras. Ha durado tres o cuatro días de cinco o seis horas diarias aprovechando las más de las veces la soledad y silencio de la noche, es decir, quitándole horas al sueño.

Lo he dividido en tres partes, los inicios donde está el trabajo más creativo y donde ya se atisba el personaje, la segunda parte, la más monótona, aburrida y pesada donde ya se dan las sombras y se dibuja la vestimenta, en este caso un burdo jersey, y la tercera parte donde ya se ve el resultado final con los toques de blanco en el pelo.

Creo que no hace falta dar el nombre del personaje, es mundialmente conocido, más que el loco de las canillas al aire,  y espero que guste este nuevo medio para mí de plasmar un retrato.

!Como niño con juguete nuevo el loco Sau!!!

Muchas gracias por aguantarme.


 
 
 
 
 
 
 
 

Acabo de terminar un nuevo retrato, espero que guste.
 

 
                         Ernest Hemingway
 
 

                     
                        Saudades - 2014


miércoles, 10 de diciembre de 2014

"PUESTO YA EL PIE EN EL ESTRIBO"




En la calle del León madrileña, Cervantes lucha contra la muerte con verdadero coraje. Los síntomas más evidentes son arterioesclerosis y problemas cardiacos. Varias teorías pretenden acertar en el diagnóstico de la enfermedad que pudo más que los arcabuzazos de Lepanto y los azotes argelinos. Los físicos de la época diagnosticaron hidropesía, atendiendo al síntoma de continua sed que padecía el escritor. La enfermedad debía ser diabetes, dolencia que no fue descubierta hasta la primera mitad del siglo XX.

Lo cierto es que Cervantes, a sus sesenta y ocho años, siente que disminuyen sus fuerzas día a día, pero todavía tiene coraje para cumplir la promesa hecha al conde de Lemos de terminar los trabajos de Persiles y Segismunda que, efectivamente, acaba en las primeras semanas de marzo de 1616.

Miguel vive con su mujer y dedica su tiempo a corregir y pulir su última novela, porque presentía que esta obra era algo así como el canto del cisne. Sale poco, camina despacio y cansino por las laberínticas calles de su barrio madrileño, se reúne con gentes de letras y de la farándula, y está en contacto con su nuevo editor Villarroel. También acude con frecuencia a misa en la iglesia de las Trinitarias.

En estas jornadas, que sabía las últimas, conversa sobre todo con el escribano Martínez, dueño de la casa donde vivía. Hace balance de su vida, recuerda tiempos pasados con la natural añoranza y lee a su amigo los nuevos capítulos del Persiles, verdadera filigrana nacida de su potente imaginación. Esta novela tan rica de peripecias muestra claramente la prisa del escritor por acabarla. Acortándola ostensiblemente, la termina y comienza a redactar el prólogo.

En una carta del escritor a su benefactor, don Bernardo de Sandoval y Rojas, confiesa la proximidad del fin con estas palabras: "...pero el fin tanto arrecia que creo que acabará conmigo". Fiel a su espíritu creyente, decide profesar en la Orden Tercera de San Francisco, a la que él y su mujer ya pertenecían como simples cofrades; y un día 2 de abril, el último abril de su vida, se lleva a cabo el piadoso acto en el que intervinieron el sacerdote Francisco Martínez y su padre el escribano. En el acta que se redactó consta que "...profesó en su casa por estar enfermo el hermano Miguel de Cervantes".

Tras esta profesión que dejaría su espíritu confortado, la vida sigue pareciéndole importante y bella. En su afán de agarrarse a ella, toma la decisión de ir a Esquivias, porque si durante tantos años la villa toledana había sido el alto en el fatigoso camino de su ajetreada existencia, ahora, en su deseo de recobrar las fuerzas, es una esperanza de remedio contra el mal que le tiene esquelético y desfallecido.

Pero todo fue en vano. El viaje resultó agotador y, una vez en Esquivias, apenas pudo ver el familiar y amado paisaje de sus viñas, ni el sol vivificador de aquella primavera manchega, pues tuvo que permanecer en cama.

Regresa a Madrid y, según él mismo nos cuenta en el prólogo de Persiles, se encontró con un estudiante pardal que acompañó el ritmo de su caballería al de la de Cervantes y que, enterado del nombre de aquel caballero flaco y enfermo, enfervorizado le dedicó grandes alabanzas: "Este es el manco sano, el famoso todo, el escritor alegre y, finalmente el regocijo de las musas". Enterado también de los males que aquejaban a Miguel, diagnostica hidropesía y le aconseja no beber porque su sed no se saciará ni con "toda el agua del mar Océano que dulcemente bebiese". Cervantes es un sediento en su larga agonía, como lo fue de comprensión y justicia durante toda su vida.

El malestar aumenta. Sigue escribiendo con dificultad el prólogo de Persiles, pero la pluma se mantiene firme en la mano que traza aquellas admirables palabras: "Adiós gracias, adiós donaires, adiós regocijados amigos que yo me voy muriendo...". Se va agotando en los días siguientes. Ya ni siquiera siente sed. Quienes le rodean ven que el fin es inminente y requieren a la familia de los caseros para que el escribano Martínez redacte el testamento y su hijo el sacerdote le administre los últimos sacramentos.

Se produce una escena semejante a aquella otra que él creó poniendo en boca de Don Quijote: "Yo, señores, siento que me voy muriendo a toda prisa, dejénse burlas aparte y tráiganme un confesor que me confiese y un escribano que haga mi testamento...".

Puestas las cosas en orden, las que atañen a esta vida y a la otra, el enfermo aún tiene fuerzas para pedir pluma y papel. Se había propuesto que su última obra llevase la dedicatoria al conde de Lemos y no está dispuesto a morir antes de hacerlo. Glosando unas coplas populares, escribe:

"Puesto ya el pie en el estribo

con las ansias de la muerte,

gran señor, ésta te escribo."

Durante toda su vida Cervantes fue un humorista y como tal se enfrentó con la muerte: "...el tiempo es breve, las ansias crecen, las esperanzas menguan...". Efectivamente, los segundos se escapan de las manos, pero no se siente abatido; todavía no abandona la idea de escribir la continuación de La Galatea y otras obras. La dedicatoria termina con la fecha: "De Madrid a diez y nueve de abril de mil seiscientos diez y seis", y a continuación su firma, la última. Muchos años ricos en vivencias han transcurrido desde el primer nombre garabateado sobre un papel allá en Córdoba, y éste último trazado en la agonía.

No sabemos los pensamientos que cruzarán por la mente del moribundo, pero tal vez pensó en las palabras del hidalgo manchego: "Señores, vámonos poco a poco, pues ya en los nidos de antaño no hay pájaros hogaño". Nidos y pájaros soñados, ilusiones que no se han ido del todo, puesto que él esperó siempre, realidades tristes que acongojaron su vida. Todo estaba allí en los últimos momentos como estaban su mujer, su hija y su sobrina Constanza, el escribano y su hijo el sacerdote.

Cervantes es ya la misma estampa de Don Quijote. El escritor incorporado en la cama se ahoga. Es el 23 de abril de 1616; el llanto de quienes le acompañan indica que todo ha terminado. Es amortajado por los hermanos terciarios de San Francisco y emprende su último camino a manos de los cofrades de la Orden, que dejan su cara descubierta como es costumbre en dicha institución.

Francisco de Urbina dedicó "A Miguel de Cervantes, insigne y cristiano ingenio de nuestros tiempos, a quien llevaron los Terceros de San Francisco a enterrar con la cara descubierta, como a Tercero que era", el siguiente epitafio:

 

"Caminante, el peregrino

Cervantes aquí se encierra:

su cuerpo cubre la tierra,

no su nombre, que es divino.

En fin, hizo su camino;

pero su fama no es muerta,

ni sus obras, prenda cierta

de que pudo a la partida

desde ésta a la eterna vida,

ir la cara descubierta." 



Va por usted maestro de maestros.