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Era una tarde de primavera, el sol ya se quería despedir camino del otro lado de las montañas, yo, sentado en una piedra, a la orilla del río escuchaba, meditaba, cuando de pronto, desde una rama me preguntó el ruiseñor:
-¿En qué piensas, solitario?
-Sorprendido por la pregunta absorto como estaba acerté a responderle: ¡Estaba pensando en ti, en toda la naturaleza que nos rodea, en tanta belleza!
-El ruiseñor, algo extrañado, me respondió: ¡La verdad es que nunca pensé en ello! ¡Para mí es algo tan natural como la rama en que me poso, como el canto con que arrullo a los peces y a otras aves! ¡No imagino un mundo sin ríos, sin peces, sin árboles, sin otras aves!
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Quiero hacer de este rincón un puerto al abrigo de las tempestades que nos rodean, para los sentimientos que nacen del alma, para el humor a veces tan necesario y para todo lo que a nuestro alrededor de una o de otra forma nos afecta. Quiero aclarar que las fotos que ilustran los artículos en su mayoria no son mías, si algún autor así me lo indica, las retiro. Saudades
sábado, 28 de enero de 2012
ENTRE AMIGOS
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Y espero de corazón que no llegue a conocer el ruiseñor tanta desolación como el mal llamado ser humano es capaz de crear...
ResponderEliminarBesos desde el aire
Ricardo..." ENTRE AMIGOS "
ResponderEliminarEn todos los paìses se habla y comenta por distintos medios.. la falta de agua que vamos a tener...son pocas las personas de mi alrededor que toman conciencia de eso...como muchìsimas de todo el mundo...no le dan importancia.
Tu relato...se tendrìa que difundir en los colegios...como un interesante aporte màs
un beso
Qué razón tienes hoy. Soy fan de los documentales de la 2 y me da una pena cuando enumeran todo lo que fue y ya no será...
ResponderEliminarBesos
Siempre en cada mundo hay tintes de tristeza y de felicidad. Recuerda al ruiseñor de Oscar Wilde que murió por dar color a una rosa.
ResponderEliminarUn beso.
Reflexivas y concienciadoras letras las tuyas,me gustó leerte.
ResponderEliminarSaludos.
Supongo que la parte positiva de tu historia SAU,
ResponderEliminares que al menos existe un ruiseñor que no sufre la invasión del cemento, ni de los humos, ni de esta civilización que lo devasta todo a su paso. Al menos un servivo vive feliz en su paraíso y mientras aun existan paraísos nos queda la esperanza de suponer que un día recapacitaremos y veremos lo que un día tuvimos por todas partes y hoy sólo queda en pequeños lugares del planeta.
Ojalá cuando nos demos cuenta de la inmensa belleza que nos rodea, aprendamos a cuidarla y no sea tarde.
Un precioso instante este que nos has regalado.
Un beso grande y feliz finde.
Hoy entramos en el campo filosofico, que razon tienes, seguimos destruyendo hasta que no quede nada
ResponderEliminarAbrazo
Hola Ricardo!!
ResponderEliminarQué hermoso y triste relato!!
Abre la conciencia de lo que estamos haciendo,ojalá lo pudieran leer los dueños de fábricas,de los que talan los árboles,los que queman el bosque y tantos y tantos que dañan de forma irreparable toda nuestra Naturaleza.
Gracias Ricardo,es muy emotivo!
Un beso!!
Bellísima historia, muy reflexiva por cierto.
ResponderEliminarMil gracias , gracias mil por tu visita a mi sitio, te dejo un fuerte abrazo!!
Qué bonito relato, y qué tristeza me da pensar que el ruiseñor pueda perder su mundo, no sobreviviría...y si sobreviviera sería muy desgraciado.
ResponderEliminarBesos amigo, por este relato que invita a la conciencia.
Es una pena que no tomemos conciencia mas seriamente de lo que esta por llegar.Nos esperan tiempos dificles.Que sera de nosotro sin ruiseñores y demas...
ResponderEliminarHasta cuando te pones serio eres tierno. Un bessito
Somos capaces de lo mejor y lo peor a partes iguales.
ResponderEliminarEl famoso Yin-Yan oriental...
Y es una verdadera lástima que no dejemos que la balanza se incline hacia el lado positivo y bueno de las cosas,del alma,de los sentimientos...
Yo también necesito aire para respirar fuera del cemento,de las malditas prisas,del horrendo humo visible o no que gobierna nuestras vidas.
En fin,respiremos hondo...
Ganas me dan de ir a hablar con las gaviotas o las olas tras leerte,si no fuera porque hace un frío de mil demonios.
Besos.
Totalmente de acuerdo, unas letras que nos dan que pensar y llaman a la reflexión más absoluta, donde todos somos parte de ellas y debemos como tales tomar medidas, sobre todo concienciarnos.
ResponderEliminarUn beso enorme mi querido Ricardo, aunque unos días perdida en las sombras, vuelvo a resurgir el vuelo, y aquí me tienes en tu nube y se está genial. Acaba de pasar un feliz domingo.
Somos unos inconscientes...
ResponderEliminarAl final lo pagaremos muy caro.
BESOS TIERNOS SAUD
Una entrada con conciencia.
ResponderEliminarMe alegro de haberla leído, tesoro.
Un abrazo.