Posiblemente te fabricó un telar o una máquina, no lo sé, pero naciste para tener una existencia sublime, naciste para que cada uno de los átomos de tu fibra sintiera el contacto, húmedo, de un cuerpo desnudo de mujer, y te envidio por no poder hacer tu papel, por sentir su contacto y quedarte para ti toda su humedad, sus gotas que resbalan por su cuerpo como gotas de lluvia en el cristal, y vestirá su desnudez después de tus caricias y cada mañana la esperas como el rocío que se posa en las flores, vendrá a ti a dejarse envolver y sentirás las ondulaciones de su cuerpo como dunas caprichosas en el desierto y darás mil gracias por nacer en la naturaleza, primero algodón, y luego caricia de mujer, dulce espera, dulce apagarse poco a poco la humedad con olor a su cuerpo, a perfume, dulce espera porque sabes que vendrá a ti como va el enamorado a su amada, como va el caminante al camino y como van los niños a sus tardes de juegos.
Soy un espectador de las cosas más pequeñas, de esas que se escapan a nuestros pensamientos, espectador de tus caricias, espectador de sus pasos de gacela, espectador de la luz que acaricia la ventana y de aquellas aves que nos sobrevuelan, soy espectador e intérprete, y vivo intensamente su presencia, como tú, toalla blanca que la espera, como la espera el sendero por donde pisa y como la espera la vida, para vivirla intensamente.
Saudades
Autor del cuadro: Pascal Chove
Autor del cuadro: Pascal Chove